Liderazgo distribuido y la mejora continua en
organizaciones educativas
Distributed leadership and continuous improvement in educational
organizations
Carlos Alberto Choque Raymundo
Maestro en Administración de la Educación, Universidad Cesar Vallejo, Lima, Perú,
cchoquer@ucvvirtual.edu.pe. ORCID: 0000-0002-5926-4663.
https://scholar.google.es/citations?hl=es&user=lGn2qYAAAAAJ
Julio Palomino Huaynamarca
Maestro en docencia y gestión educativa, Universidad César Vallejo, Lima, Perú,
jpalominohu@ucvvirtual.edu.pe ORCID 0000-0001-6411-3256
https://scholar.google.com/citations?hl=es&user=4fSQnnkAAAAJ
María Soledad Cóndor Cuba
Maestra en Administración de la Educación, Universidad Cesar Vallejo, Lima, Perú,
mcondorcu@ucvvirtual.edu.pe ORCID 0000-003-0566-
2073https://scholar.google.es/citations?hl=es&user=Xswj57EAAAAJ
Richard Borja Goñi Universidad César Vallejo, Lic. Ciencias de la Comunicación, Docente, Universidad
Nacional José Faustino Sánchez Carrión, rborjag@ucvvirtual.edu.pe, rborja26@gmail.com, ORCID: 0000-
0001-5118-184X, https://scholar.google.es/citations?hl=es&user=oiO7m5EAAAAJ
Resumen
El artículo revisa investigaciones de diversos autores analizando exhaustivamente el
liderazgo distribuido para la mejora continua en organizaciones educativa, orientado al
trabajo colaborativo, organizacional, participativo y democrático, promoviendo una visión
compartida de metas y objetivos comunes, contribuyendo a la calidad educativa y la
satisfacción laboral. Objetivo. Realizar una revisión descriptiva y bibliográfica que nos
permita identificar al liderazgo distribuido como una nueva cultura pedagógica en las
organizaciones escolares para los procesos de mejora, factor muy importante para contribuir
en la eficacia escolar, desempeño docente contribuyendo a la mejora continua. Materiales y
método. La búsqueda se caracterizó por el tipo de revisión descriptiva y documentada, dado
que el procedimiento implica fases como: el rastreo, organización, sistematización y análisis
de un conjunto de documentos textuales y bases de datos nacionales e internacionales,
teniendo en cuenta tres momentos básicos como la exploración, focalización y
profundización. Resultados. Encontramos que existen altos valores de confiabilidad, además,
se evidencian como las organizaciones educativas de modalidades distribuidas de liderazgo,
dan paso a cambios a nivel interno, que repercuten en la mejora educativa. Conclusión. La
investigación podrá ser de utilidad para investigadores, líderes educativos y profesionales de
las diferentes áreas, nivele y modalidades del ámbito educativo.
Palabras clave Liderazgo, características directivas, delegación de autoridad, liderazgo
político.
Abstract
The article reviews research by various authors exhaustively analyzing distributed leadership
for continuous improvement in educational organizations, oriented to collaborative,
organizational, participatory and democratic work, promoting a shared vision of common
goals and objectives, contributing to educational quality and job satisfaction. Objective.
Carry out a descriptive and bibliographic review that allows us to identify distributed
leadership as a new pedagogical culture in school organizations for improvement processes,
a very important factor to contribute to school effectiveness, teacher performance
contributing to continuous improvement. Materials and method. The search was
characterized by the type of descriptive and documented review, since the procedure involves
phases such as: the tracking, organization, systematization and analysis of a set of textual
documents and national and international databases, taking into account three basic moments
such as exploration, targeting and deepening. Results. We find that there are high reliability
values, in addition, they are evidenced as educational organizations of distributed leadership
modalities, give way to changes at the internal level, which have an impact on educational
improvement. Conclusion. The research may be of use to researchers, educational leaders
and professionals in the different areas, levels and modalities of the educational field.
key words
Leadership, managerial characteristics, delegation of authority, political leadership.
Introducción
Para Saenz y Gonzáles (2021). Los directores pasan por dificultades provocadas por sus
compañeros de claustro, definida como “arquitectura resistente” de la escuela (Bolívar, 2012;
Moral y Amores, 2014; Mulford, 2010; Ritacco y Bolívar, 2016), se pone trabas al ejercicio
de un liderazgo pedagógico. Hay estudios acerca del burnout del director (Barraza, 2010;
Tejero y Fernández, 2007; Tejero, Fernández y Carballo, 2010), síndrome que provoca
cansancio, malestar y falta de compromiso en los directores hacia sus tareas y relación con
compañeros; soledad ante el cargo; la falta de tiempo (Hopkins, 2010; Spillane y Zuberi,
2009) y el exceso de trabajo (Day y Gu, 2015); la excesiva burocracia de sus tareas
(Hargreaves y Shirley, 2012); rendición de cuentas administrativa, medios de comunicación
y opinión pública (Hargreaves y Fink, 2008); falta de formación en gestión, dirección y
liderazgo pedagógico (Iranzo, Camarero, Tierno y Barrios, 2018; Silva, del Arco y Flores,
2018; Soto, Silva y Gairín, 2014); todos ellos han desgastado la figura de los directores.
Algunos autores como Montecinos et al. (citados por Maureira y Garay 2019), señalan que
existen debilidades en el trabajo de equipo en las escuelas y en las condiciones para llevarlo
a cabo, lo que se convierte en un obstáculo importante para impulsar un liderazgo para el
cambio que se haga cargo de la colaboración y corresponsabilidad de la calidad de los
aprendizajes. Del mismo modo, Mellado, Chancono y Villagra (2017) encuentran la
limitación en la falta de formación pedagógica de los directores para llevar a cabo un
verdadero liderazgo centrado en el aprendizaje.
En este trabajo se aborda temas del liderazgo distribuido partiendo de un análisis del
concepto, al cuál ha sido ampliamente estudiado por las ciencias sociales, desde un enfoque
administrativo e importancia que tiene para las organizaciones, y también desde una
perspectiva psicológica y social con el fin de determinar los rasgos del liderazgo, y explicar
los determinantes y la influencia sobre lo grupos sociales. Asimismo, teniendo en cuenta que,
la mejora educativa es una de las problemáticas que ha recibido mayor atención en las últimas
décadas, principalmente impulsada por una serie de reformas que han tenido resultados
distintos, Martínez-Valdivia, García-Martínez e Higueras-Rodríguez; Murillo y Krichesky
(citado por Queupil y Montesinos 2020).
El análisis pormenorizado del estudio, intenta identificar que conocemos del tema a través
de las siguientes interrogantes: ¿Qué aspectos son necesarios para que un liderazgo
distribuido sea exitoso en las organizaciones escolares?, ¿de qué manera se puede promover
una nueva cultura pedagógica? y ¿cómo podemos incentivar los procesos de mejora
continua? Objetivo: realizar una revisión descriptiva y bibliográfica que nos permita
identificar al liderazgo distribuido como una nueva cultura pedagógica en las organizaciones
escolares para los procesos de mejora continua. Además, a través del liderazgo distribuido
del director y jerárquico se pueda generar capacidad de mejora en el desempeño docente que
debe convertirse en un factor determinante para la mejora educativa continua.
El rol que juega el director y su equipo directivo son fundamentales, sin embargo, dadas las
características del contexto organizacional y las tareas a desempeñar, requiere de una cultura
de liderazgo distribuido entre los actores de la comunidad educativa. Autores como Mifsud,
Sibanda, Pascual y Navío-Gmez (citados por Ahumada, Maureira y Castro 2019), plantean
que las condiciones del contexto organizacional, así como las demandas de la sociedad hacen
necesaria la instauración de un liderazgo distribuido, con el fin de hacer frente a los
cambiantes desafíos que enfrentan los establecimientos educativos.
Para incrementar la capacidad de mejora escolar se apuesta por un liderazgo distribuido que
posibilite el logro de metas organizacionales a través de acciones colectivas (Harris, 2004;
Hopkins, Ainscow y West, 1994). Este liderazgo promueve la mejora de la enseñanza en el
aula, ya que se basa en el apoyo, estimulación e influencia en él y del profesorado (Hallinger
y Heck, 2014). En particular, se ha detectado la importancia de estructuras que posibilitan la
colaboración entre docentes y de las redes sociales para promover el desarrollo profesional
de los docentes (Daly et al., 2010; Murillo y Krichesky, 2015). Queupil y Montecinos,
(2019).
La gestión escolar, como nuevo paradigma con el que se enfrenta la complejidad creciente
del entorno en que se desarrollan los centros educativos, se debe apoyar en un liderazgo que
esté orientado a generar compromiso de la comunidad escolar con la producción de los
cambios necesarios para mejorar el aprendizaje de los estudiantes. Gallegos y López. (2019).
Organismos como la OCDE, la UNESCO y la Unión Europea destacan la contribución del
liderazgo a la calidad de la educación, toda vez que las características sociales de esta,
demandan colaboración e interdependencia en sus distintos ámbitos de desarrollo, Corbella
(citados por Gallegos y López 2019).
En los últimos años, se ha pasado de un interés centrado en el liderazgo de la dirección a un
liderazgo de amplio espectro en donde las actuaciones se centran en la totalidad de la
comunidad educativa. Se habla así del liderazgo distribuido, de carácter compartido,
facilitador, integrador, motivador y creador (Avolio, Walumbwa, y Weber, 2009; Fernández,
2007; Ilies, Judge y Wagner, 2006; Kocolowski, 2010; Printy, Marks y Bowers, 2010)
fomentando así que el profesorado se implique en estimular un clima que facilite la
autonomía en el aprendizaje de los alumnos, lo que redundará en una mejora de los resultados
organizativos del centro educativo. Campos, A., Chaves, E. y Garzón, E. (2017).
Estudios de Harris y De Flaminis (citados por Ahumada, González, Pino y Maureira 2017 ),
Nos dice que, existen elementos centrales que diferencian el liderazgo distribuido de otro
tipo de liderazgo: en primer lugar, debe ser entendido como práctica antes que como rol o
responsabilidad; en segundo lugar, el énfasis debe estar en las interacciones más que en las
acciones; finalmente, el liderazgo distribuido no está restringido a aquellos con roles formales
dentro de las organizaciones, sino que la influencia y agencia son ampliamente compartidos
dentro de las escuelas.
La implementación de un proyecto de liderazgo distribuido permitió observar cambios en la
confianza de los docentes, se analizaron dimensiones de confianza: competencia profesional,
integridad, consideración del otro y respeto. Los resultados radican que el liderazgo
distribuido puede influir positivamente en la confianza y en la enseñanza y aprendizaje
escolar. Larraín (citado por Maureira, Garay, Ahumada y Ascencio 2019). Por otra parte,
García (2017). En un estudio señala que el liderazgo distribuido predice de manera
significativa el desempeño profesional y la satisfacción de los docentes en un proyecto de
investigación acción participativa, a diversos actores de la comunidad y la universidad, Yahui
(2018) dio cuenta de la importancia de tipo de proyectos para superar barreras de inequidad
e injusticia social, mediante la construcción de un conocimiento compartido.
Estudios de Campos, Chaves y Garzón (citados por gallegos y López 2019), encontraron que
la distribución del liderazgo se logra mediante la colaboración entre todo el personal de los
centros educativos, fomentando un clima positivo de participación, comunicación y
confianza que motiva una mejora de la organización y de la gestión a nivel académico,
además que puedan promover y sostener el aprendizaje profesional colectivo. El liderazgo
distribuido se preocupa por la distribución de oportunidades significativas y auténticas para
liderazgo, los participantes tienen algo de poder y ejercen la autogestión. Clarkin-Phillips;
Spillane, Halverson y Diamond (citados por Denee y Thornton 2019).
Para López y Gallegos (2015), el liderazgo y, especialmente, el liderazgo distribuido ha
ganado mucha credibilidad en los últimos años. En efecto, autores como Gunter y Ribbins
(2003) han observado que en el campo de la investigación educativa la idea del liderazgo
distribuido ha recibido una creciente atención. Gibb (1954) en un intento por comprender la
sinergia de los procesos de influencia en grupos formales e informales utilizó la expresión
liderazgo distribuido originada cuando dos o más personas comparten roles,
responsabilidades y funciones de liderazgo.
Según García, Higueras & Martínez (2018). La influencia del liderazgo en la transformación
de los centros educativos en comunidades profesionales de aprendizaje. A su vez, se hay una
tendencia hacia modalidades distribuidas de liderazgo como mecanismo garante de
mejoras instruccionales en los centros. Bolívar (Citado por García y Caballero 2019). Para
que el liderazgo se centre en la mejora de los aprendizajes es necesario transformar la
dirección en una profesión atractiva con una formación adecuada, se requieren cambios que
impliquen mayor autonomía y trabajo cooperativo, dando lugar a la creación de comunidades
de aprendizaje con una visión compartida.
Para Aldoradin, Flores y Holguin (2019). El liderazgo distribuido es un enfoque transaccional
de gestión institucional que ha evolucionado a la concepción de una gestión interactiva entre
el director y el profesorado. Se concluyó que, los profesores del contexto vulnerable, con
menos tiempo laboral en instituciones educativas, y con formación constante (desempeño de
maestrías o doctorados), pueden distribuir el liderazgo en mayor medida que los docentes
con más años en la carrera (nombrados o contratados), sin formación constante. El género no
es un diferenciador de este tipo de liderazgo.
De acuerdo con Espinal (2019). El liderazgo Compartido se caracteriza por promover un
ambiente favorable para la interacción de los agentes educativos en la búsqueda de la calidad
de los procesos que realizan promoviendo miradas de aspecto holístico, sistémico y de
progreso constante. Además, las instituciones educativas en sus diferentes niveles adquieren
la rotulación de liderazgo compartido porque su núcleo de acción se fundamenta en la
descentralización de las decisiones mediante un liderazgo colectivo según su nivel de
desempeño, mediante una democratización efectiva de los procesos de gestión educativa.
De acuerdo con Rodríguez, Ordóñez y López-Martínez (2020), A mayor autonomía
pedagógica y a mayor liderazgo compartido, mejor funcionamiento del centro escolar y
mejores resultados académicos. Sandoval, Pineda, Bernal y Quiroga (2020) también
reivindican la influencia de una dirección compartida y docente en el rendimiento académico
de los estudiantes. Para ello, reclaman mayor autonomía y mayor autoridad para los
directores a la hora de tomar decisiones. Por otra parte, Bolívar (2019b). Afirma que hay poca
autonomía en los directores y que tienen escasa capacidad de acción frente al personal que
se halla a su cargo. Propone mayor liderazgo compartido y un mayor liderazgo docente,
entendido como apoyo y acompañamiento a los docentes.
Así, Mellado, Chaucono y Villagra (2017). Concluyen que, el diseño de enseñanza, proceso
de aprendizaje y evaluación tienen implicancias en el liderazgo pedagógico, la gestión del
desarrollo profesional docente y en la implementación del currículum. Surge la necesidad de
una formación directiva centrada en un liderazgo pedagógico. Según Lusquiños (2019). El
liderazgo distribuido ha contribuido a un cambio en el enfoque del liderazgo organizacional.
El análisis de la modalidad planificada de distribución en relación con la mejora escolar,
generan beneficios en la capacidad profesional de los docentes, fortalece la cultura escolar;
e influye en los aprendizajes de los estudiantes. El resultado del artículo se fundamenta en
experiencia de capacitación que se abordaron en el marco de un ciclo de formación de
directivos de ambos niveles en liderazgo distribuido.
Como afirman Maureira, Garay y López (2016), basados en los trabajos de MacBeath (2011),
encontraron seis patrones de distribución asociados al liderazgo: formal; pragmática;
estratégica; incremental; oportuna; y cultural. Los resultados de dicha investigación muestran
que la distribución formal en la estructura jerárquica predomina en la toma de decisiones es
la más frecuente. Según la percepción de los participantes, desarrollar liderazgos compartidos
favorecía los resultados de aprendizaje de los estudiantes.
Desde la posición de Derby (2017) investigó la relación entre el liderazgo distribuido y el
liderazgo instruccional, se detectó un alto grado de centralidad, un carácter unidireccional y
una baja densidad en las relaciones a la hora de abordar el tema de la gestión curricular; es
decir, solo una o dos personas recibían la mayor cantidad de requerimientos, existiendo baja
reciprocidad en la relación. Todos estos aspectos estarían dando cuenta de la escasa
distribución del liderazgo dentro de los establecimientos educacionales chilenos.
Como afirma Egido (2015). El liderazgo docente y transformativo tiene repercusiones
positivas en el aprendizaje. La intervención del director en la forma de actuar del resto de los
miembros de la institución educativa, mediante procesos de formación del profesorado, la
construcción de un proyecto común y compartido, la mejora de las relaciones entre profesores
y alumnos, la implementación de innovaciones en el proceso de enseñanza aprendizaje y la
reducción de las cargas administrativas, influye en la mejora de resultados académicos.
También el nivel de autonomía del director tiene repercusiones positivas.
Según Silva, Arco y Flores (2018) ponen de manifiesto la influencia en la calidad de la
educación de directores que promueven la innovación y el cambio educativo liderazgo
docente y transformativo. Proponen la necesidad de un director más cercano al aula, a los
estudiantes y a las actividades académicas. Un director preocupado y ocupado en el liderazgo
pedagógico, capaz de delegar funciones y compartir tareas liderazgo compartido, con el
objetivo de mejorar el funcionamiento de las escuelas.
Materiales y métodos
Desde la perspectiva metodológica, el artículo de revisión se caracteriza por el tipo de
revisión descriptiva, analítico y documental, dado que el procedimiento implica el rastreo,
organización, sistematización y análisis de un conjunto de documentos textuales y
electrónicos sobre el tema en particular, cuyo fin es proporcionar al lector información
actualizada y en constante evolución sobre el liderazgo distribuido en las organizaciones
educativas como una alternativa viable para procesos de mejora.
Las unidades de análisis son todos aquellos documentos que corresponden al tema en
mención, encontrados en la base de datos como: Ebsco, Scopus, Academic OneFile,
ProQuest, Google académico, Alicia Concytec, Scielo, repositorios nacionales e
internacionales, etc. Al realizar la búsqueda de los documentos, en cada una de las bases de
datos, se preseleccionaron sesenta artículos, de los cuales se escogieron cincuenta, de acuerdo
con los criterios de inclusión y exclusión. No se tomaron en consideración para el análisis
aquellos artículos que no hacían alusión a los núcleos temáticos y/o aquellos que no se
encontraban en revistas reconocidas.
Para la organización de los documentos, se creó una base de datos en Excel, también
conocido como rejilla (matriz bibliográfica), con los siguientes campos: referencia de la
fuente, título del artículo, autor (es), año, país, institución, revista, información de la revista,
introducción, método, discusión, hallazgos, recomendaciones, limitaciones de estudio,
pertinencia de la fuente en la investigación, además de la conclusión. Una vez organizada la
información, se procedió a la búsqueda y análisis exhaustiva de diversos artículos
relacionados con el tema como fuente primaria y luego las otras fuentes. Posteriormente se
realizó un análisis de cada uno de los campos temáticos, identificando los párrafos más
resaltantes y relevantes relacionados a la introducción, método, desarrollo y discusión,
teniendo en cuenta las citas bibliográficas según autor (es) y año de publicación, además, de
los resultados, definiendo lo más relevante y describiendo los aspectos comunes y
divergentes entre los documentos seleccionados, mediante un ejercicio de comparación
constante. Finalmente se realizó un análisis global, mediante el cual se pudo identificar las
convergencias y divergencias del análisis de cada uno de los campos temáticos.
Tiene básicamente una ruta que se ha seguido teniendo en cuenta tres momentos:
exploración, focalización y profundización. El primero hace referencia a la búsqueda y
obtención de información selecta y fidedigna de varios tipos de fuentes, el segundo centra la
mirada en la información relevante que nos proporciona las diferentes fuentes confiables y
el último nos permite hacer un análisis detallado y meticuloso que nos llevará al desarrollo
del pensamiento crítico y reflexivo sobre el tema. Respecto a la calidad de artículos
seleccionados, se ha priorizado extraer información de revistas indexadas con una versión de
tres o cinco años de publicación priorizando los recientes artículos de divulgación científica.
Resultados
La definición de liderazgo distribuido es relativamente nueva, y significa una alternativa
innovadora al modelo tradicional de liderazgo ejercido por un Directivo. Los estudios
actuales señalan que los mejores líderes educativos son los que comparten su liderazgo para
conseguir multiplicarlo en todos los niveles de la organización. La praxis del liderazgo
distribuido resulta de la interacción entre los deres, sus seguidores y el contexto de la
escuela, involucrando a múltiples personas, unas en posición de liderazgo formal y otras no.
Tal como se enunció en la parte introductoria, este liderazgo surgió en la escuela como un
fenómeno dentro del grupo-escuela, no como una distribución de tareas, sino como una
interacción entre líderes que tienen una relación de reciprocidad en un equipo de trabajo.
Los obstáculos que pasan los directivos en el interior de las escuelas se reflejan en las
debilidades que hay en los trabajos en equipo, se manifiestan trabas para impulsar el cambio
en nuevas formas de trabajo administrativo, pedagógico y organizacional que se reflejen en
una nueva cultura pedagógica. Esto ha provocado en muchos directores cansancio, malestar,
falta de compromiso, desmotivación en el trabajo, relaciones interpersonales resquebrajadas
que en muchos casos afectan la buena convivencia escolar, la burocracia administrativa,
excesivo trabajo administrativo, rendición de cuentas burocráticas y la falta de formación en
gestión y dirección mediante el desarrollo de un proyecto de mejora, son problemáticas
existentes al interior de muchas escuelas que debemos tomarlos con pinza antes de habla de
mejora educativa continua.
Frente a esta situación, muchos autores llegan a la conclusión que, el liderazgo ejercido por
el director y su plana directriz, ha surgido como una función importante para fortalecer los
vínculos entre los docentes, cambiando el foco de una gestión centrada en lo administrativo
a la gestión pedagógica. Dirección y liderazgo escolar son factores que adquieren relevancia
y pertinencia tanto en la investigación como también en políticas de mejoramiento e
innovación de los sistemas educativos. La mayor autonomía y responsabilidad por los
resultados escolares tiende a situarse progresivamente en las organizaciones educativas y en
sus equipos directivos.
Asimismo, muchos estudios coinciden en la importancia de la función del líder en el éxito de
las organizaciones escolares. Así lo remarcan autores como catalán, Villalobos y Muñoz
(2020). han demostrado una gran preocupación por averiguar los efectos del Liderazgo en
las comunidades educativas y los resultados de aprendizaje de los estudiantes, llegando a
concluir que el Liderazgo Educativo es una de las variables más influyentes para lograr
resultados óptimos en los aprendizajes de los estudiantes, corroborando que sin liderazgo no
se puede hablar de mejora continua.
Un liderazgo que pueda generar capacidad de mejora en el desempeño docente debe
convertirse en un factor determinante en la eficacia escolar y en los procesos de mejora
continua de las organizaciones escolares. En nuestras escuelas la importancia de trabajar de
manera concertada, reflexiva y de corresponsabilidad, nos impulsa a pasar de un estilo de
liderazgo tradicional a un estilo más renovado como es el liderazgo distribuido, cuyo
concepto es clave para comprender la influencia de personas que ocupan roles formales e
informales dentro de una organización, pues ellas se ven involucradas diariamente en
diversas tareas que requieren de prácticas de liderazgo innovadoras, para enfrentar la
complejidad y diversidad del contexto organizacional.
En pleno apogeo del bicentenario, los esfuerzos para mejorar la gestión escolar, bajo el
liderazgo directivo incide de forma significativa en la calidad y la equidad de la educación a
nivel nacional, regional y global. Los estudios sobre liderazgo distribuido, analizando la
cultura escolar con modelos organizativos alternativos como las comunidades profesionales
de aprendizaje refuerzan el interior de las organizaciones escolares enfocándose en cambios
educativos y de grandes reformas para el desarrollo de nuevas formas de cultura educativa
que redundarán en una mejora continua del desempeño docente y los aprendizajes de nuestros
estudiantes.
Otros hacen mención al concepto de distribución del liderazgo y la forma en que operan en
modalidades como la colaborativa, la colectiva y la coordinada, asimismo También Hace,
referencia a aquellos directores que comparten y se corresponsabilizan de tareas, se
involucran y generan un ambiente positivo. Los estudiantes, también le entrega un valor,
enfatizando que todos pueden formarse como deres en la escuela y plantean la necesidad de
que surjan nuevos líderes, que sepan guiar al resto y ayudar a todos al logro de los
aprendizajes, debido a sus relaciones dentro del aula y las realidades de cada grupo curso, los
estudiantes convergen en la idea que el liderazgo distribuido permite el desarrollo de las
capacidades individuales para objetivos grupales. Muñoz (2020).
Pero el principal criterio de estudios realizados por los autores de los artículos, es que casi
todos apuntan a la mejora educativa en las organizaciones escolares. Así, García y Caballero
(Citado por Sanz, López & González 2021). El liderazgo docente y compartido, motivar los
procesos de mejora, potenciar la formación permanente del profesorado, favorecer las
condiciones y el clima de trabajo y, en definitiva, aumentar el impacto en el aprendizaje de
los estudiantes. Esta misma idea es defendida por Boyce y Bowers (2018), cuando afirman
que el tipo de liderazgo del director influye en el clima escolar y en el compromiso de los
docentes por el aprendizaje. en términos similares, explican la influencia del liderazgo
docente y pedagógico sobre el aprendizaje de los estudiantes los profesores Robinson, Lloyd
y Rowe (2014).
El liderazgo distribuido aporta más al típico liderazgo individualista del director (a), sino más
bien como se distribuye el poder en la organización escolar es la clave para lograr más y
mejores aprendizajes. El liderazgo distribuido desafía a todos los dos entes, actores y agentes
educativos a tomar iniciativas a innovar a cambiar, también a autoevaluarse y desde allí
genera un mejor desarrollo, porque haya espacios donde alguien va a liderar, en general hay
una distribución. En consecuencia, el liderazgo distribuido más que un fenómeno individual
es un fenómeno social porque se desenvuelven en prácticas sociales y estas prácticas son las
que van a determinar el éxito o no de una organización. Este modelaje es muy importante
para entender que todos tenemos la responsabilidad frentes a los resultados que logremos en
las escuelas.
Algunos resultados de estudios indican que existe un efecto significativo de los
comportamientos de liderazgo distributivo de los directores sobre la satisfacción laboral en
los establecimientos escolares. Esta nueva idea de liderazgo será beneficiosa tanto para los
individuos como para la estructura de las organizaciones si se comprende y aplica
correctamente. García y Caballero (2019) unen la importancia de un liderazgo docente y un
liderazgo compartido para promover el compromiso por el aprendizaje, motivar los procesos
de mejora, potenciar la formación permanente del profesorado, favorecer las condiciones y
el clima de trabajo y aumentar el impacto en el aprendizaje de los estudiantes. Esta misma
idea es defendida por Boyce y Bowers (2018) cuando afirman que el tipo de liderazgo del
director influye en el clima escolar y en el compromiso de los docentes por el aprendizaje.
Algunos autores confluyen que, los procesos de cambio y mejora de la educación están
vinculados con la estrategia y actitud de quienes asumen tareas de liderazgo en las escuelas.
Sin embargo, la investigación internacional muestra que para lograr las metas de calidad
educativa no se espera que el liderazgo se focalice en unos pocos. Los directores de escuela
no logran por solos estas metas, sino que es la coordinación del liderazgo de un conjunto
de individuos con diversas herramientas y capacidades lo que permite su logro y el posible
impacto de esto en la mejora de la educación.
Asimismo, García (2017). En su estudio se ha construido y validado el cuestionario ad hoc
"Prácticas de liderazgo distribuido de la escuela principal", que permite recoger la percepción
que desarrollan los directores (as) en el contexto estudiado, y para conocer la relevancia que
les otorgan. Los resultados encontrados son muy amplios y corresponden al conjunto de
directores (as) encuestados. Esta investigación presenta los resultados del LDP, que se refiere
a las respuestas dadas por el grupo de directores de escuela, en una de las cuatro dimensiones
(DLP, Decisiones Compartidas, Misión, Visión y Desarrollo Profesional). Estas dimensiones
fueron el eje para comprender la organización de los actores educativos con la práctica del
liderazgo distribuido.
Para García (2018). En sus estudios acerca del liderazgo distribuido, demostraron un alto
índice de validez, mostraron la tendencia de los directivos a interactuar con los líderes
formales, informales, los seguidores y los diferentes actores pertenecientes al contexto de la
escuela, para propiciar la distribución social de la influencia de los grupos; y delegaban las
funciones de la dirección, orientación, la toma de decisiones, las tareas y los compromisos
que guía y dan sentido a la organización. En contraposición, Harris y DeFlaminis (2016). En
su artículo cuestiona algunas las afirmaciones y suposiciones en los informes recientes de la
literatura y aborda algunos conceptos erróneos persistentes al concepto de liderazgo
distribuido y señala que aún prevalecen ciertos malentendidos. Proponen más evidencias de
prácticas de liderazgo distribuido y que sólo con más aportes de los profesionales, dicho
liderazgo se beneficiará enormemente en el futuro.
A partir de los hallazgos encontrados con algunas enfermedades que adolecen los directores
como el llamado “burnout del director”, a esto se suma las dificultades provocadas por sus
compañeros del claustro que ponen trabas al ejercicio de un liderazgo pedagógico y la
excesiva burocracia de sus tareas, falta de formación en gestión, dirección y liderazgo
pedagógico, han desgastado la figura de los directores. También, existen debilidades en el
trabajo de equipo en las escuelas y en las condiciones para llevarlo a cabo, lo que se convierte
en un obstáculo importante para impulsar un liderazgo para el cambio. Del mismo modo, se
encuentran limitaciones en la falta de formación pedagógica de los directores para llevar a
cabo un verdadero liderazgo centrado en el aprendizaje. Es importante tener en cuenta estas
dificultades que suceden en el interior de las organizaciones educativas a fin de seguir
impulsando estudios relacionados a esta realidad existe,
Uno de los resultados más relevantes es que, a mayor autonomía pedagógica y a mayor
liderazgo compartido, mejor funcionamiento del centro escolar y mejores resultados
académicos. También reivindican la influencia de una dirección compartida y docente en el
rendimiento académico de los estudiantes. Para ello, reclaman mayor autonomía y mayor
autoridad para los directores a la hora de tomar decisiones. Finalmente se propone mayor
liderazgo compartido y un mayor liderazgo docente, entendido como apoyo y
acompañamiento a los docentes.
Discusión
Estamos de acuerdo con los autores Ahumada, Maureira & Ascencio (2019). Respecto a la
percepción del liderazgo distribuido como un enfoque relevante y pertinente para las
organizaciones escolares, debido a la alta interacción e interdependencia de actores
potencialmente influyentes y núcleos organizativos que participan en procesos clave de la
actividad formativa. Por otro lado, la percepción de liderazgo, tanto directivos como
docentes, al señalan que faltan más estrategias y oportunidades para desarrollar liderazgos y
sus prácticas. Asimismo, se percibe una fuerte convicción de que el liderazgo distribuido
favorecería los aprendizajes. Sólo la práctica permanente, la constancia y la toma de
decisiones de los actores educativos promoverán y desarrollarán un liderazgo distribuido de
amplio alcance en las organizaciones escolares.
De acuerdo con Ayala (2018). En su estudio permite conocer las percepciones que tenían los
docentes y el coordinador sobre el concepto de líder, el liderazgo y los elementos del mismo
que se presentaban en la institución. Concluye que, en la institución no se presenta un
liderazgo distribuido debido a que los docentes no perciben claramente qué tipo de liderazgo
se ejerce en la organización y los lineamientos que orientan esta labor son atribuidos a la
coordinación la cual presenta un liderazgo basado en la subordinación a los seguidores. En
muchos establecimientos escolares, no hay una visión clara respecto al tipo de liderazgo que
se debe implementar y en la cultura organizacional no hay objetivos comunes como visión
conjunta.
Es indudable que la educación se está transformando por la incorporación progresiva de la
tecnología en los procesos de enseñanza -aprendizaje, aumentando las investigaciones en los
últimos años. Tal es así como resultado se tiene que, la visión del equipo directivo se
relaciona con la tecnología por el aumento de la cercanía de los líderes facilitando el
desarrollo del liderazgo de docentes y el liderazgo distribuido. Según Holguin, Villena, Soto
& Panduro. (2020). En su investigación se concluye que, los docentes que ejerce la educación
remota desde un contexto de aislamiento, pueden distribuir el liderazgo hacia otros colegas,
demostrando sus habilidades para gobernar los procesos de educación virtual con cierta
independencia de las autoridades directivas de sus instituciones.
A menudo se analiza el liderazgo como un componente crítico para promover mejoras en los
centros escolares que se puedan evidenciar en la implementación de innovaciones educativas,
el desarrollo profesional del profesorado, la mejora del aprendizaje y el rendimiento del
estudiante. Dentro de estas mejoras está inmerso la infraestura educativa que es considerado
como el conjunto de recursos existentes para sostener, mantener y mejorar la calidad de la
enseñanza y plantean algunos desafíos clave para asumir con realismo una mirada compartida
de las prácticas de liderazgo escolar.
Como nos dice Rodríguez & Acosta (2020) un liderazgo distribuido fortalece a la comunidad
escolar, dando énfasis al origen de conocimientos y saberes teniendo en cuenta la práctica y
el diagnóstico de la realidad, hasta un trabajo concertado para buscar alternativas y soluciones
a ciertas problemáticas específicas y esto permitirá cimentar las capacidades de los
profesionales de los docentes en una determinada realidad. Sin embargo, esto conlleva en
brindar oportunidades a nuestros miembros para acceder a mejores condiciones laborales. Al
respecto, si bien el liderazgo distribuido nos puede llevar a una mejora continua en las
organizaciones escolares relacionados a los aprendizajes, pero difiero con los autores al decir
que nos pueda llevar a mejores condiciones laborales si se refiere a aspectos remunerativos
y otros.
Si bien es cierto, el liderazgo pedagógico se centra en la ejecución de mejores actividades de
enseñanza y en la atribución al mejoramiento de las evidencias de aprendizaje. Y en lo que
refiere a la actividad de garantizar la mejora de los aprendizajes de todos los estudiantes, y
atender los requisitos y criterios de lo necesite la sociedad en su conjunto, dentro de los
liderazgos educativos y su labor, así como también del equipo de gestión. Por otro lado, como
afirman Spillane y Ortiz (2019). El liderazgo distribuido se trata de una labor que
protagonizan múltiples personas, con o sin cargos formales en la estructura organizacional y
cuyo foco ha de centrarse en la docencia y en las particularidades disciplinares de ésta. En
consecuencia, si por un lado se puede mejorar los aprendizajes de los dicentes, por el otro,
creo que es fundamental centrar la mirada al campo organizacional.
Estamos de acuerdo con las investigaciones de Amador (2017). Sobre liderazgo distribuido
en instituciones de educación superior, resultados que los lleva a caracterizar las instituciones
educativas con una estructura organizacional diferente a las instituciones tradicionales;
además, las instituciones de educación superior se caracterizan por poseer diferentes
funcionalidades (docencia, vinculación, gestión, investigación), por tener personal altamente
capacitado y por estar inmersas en un entorno extremadamente dinámico, con base en esto
se concluye que la propuesta de liderazgo distribuido al democratizar la toma de decisiones
conlleva una serie de ventajas para estas instituciones.
Conclusiones
En relación a los líderes educativos, existen coherencia cuando se dice que deben diseñar
planes de mejora en los que se involucre al contexto educativo y se tenga en cuenta la cultura
del centro, la capacidad para formar equipos de trabajo colaborativo y para la búsqueda de
soluciones a problemas reales. Para que un líder educativo tenga éxito en la escuela, es
necesario que lleve a cabo un liderazgo muy humano, donde se promueva la apertura de la
escuela a la comunidad educativa, se establezcan metas conjuntas y se favorezca el desarrollo
de las personas dentro de la organización. El equipo directivo ha de propiciar la transmisión
de la cultura del centro desde el mismo momento en que un nuevo miembro ingresa en la
escuela.
Muchos autores coinciden al decir que la dirección escolar es una figura clave en la creación
de una cultura pedagógica y un ambiente laboral organizado y colaborativo, el director se
convierte en un dinamizador de la organización creando un clima de trabajo cohesionado,
promocionando un clima de aprendizaje y favoreciendo el trabajo colaborativo, en donde el
profesorado partícipe y sea protagonista de los procesos de cambio manteniendo y
potenciando la unidad del centro. De esta manera, los docentes se sientan identificados con
la misión y visión de la institución educativa haciendo posible el fomento del sentido de
responsabilidad en la comunidad educativa. Entonces, el liderazgo distribuido cobra
protagonismo y relevancia frente al liderazgo transformacional con el que de manera
tradicional se identificaba a la dirección escolar.
Dentro de las diferentes interpretaciones del liderazgo distribuido, ciertos autores refieren a
acepciones como: compartido, colectivo, colaborativo, coliderazgo, disperso, emergente o
nuevo liderazgo. Asimismo, refieren a éste como delegado, disperso, compartido, en equipo
y democrático. Desde otro punto de vista, la distribución del liderazgo no significa la
delegación de tareas del director a los demás, sino una forma de acción colectiva que integra
actividades de muchas personas que trabajan para la movilización de éstas hacia el cambio y
la mejora liderazgo distribuido puede confundirse con la distribución burocrática de
funciones y tareas, propias de los enfoques de administración educacional el hecho de que se
dividan las tareas no es equivalente a la práctica de un liderazgo distribuido, más bien refiere
a una integración de atribuciones y acciones de distintas personas o grupos en un esfuerzo
coordinado hacia la mejora de factores que afectan a los resultados de los aprendizajes
escolares.
El liderazgo distribuido tiene una relación directa y significativa con el compromiso
organizacional de los maestros. Esto implica, que, en las escuelas, el contacto personal entre
los líderes y los maestros viene hacer una acción conjunta deben recibir suficiente atención.
El director bajo el enfoque del liderazgo distribuido tiene como tareas desarrollar y fomentar
la capacidad de liderazgo en los miembros de la comunidad escolar con base en una misión
compartida, se estimula el desarrollo personal y se impacta en la motivación. El liderazgo
distribuido comparte responsabilidades de la dirección con las diferentes áreas
democratizando la participación de los miembros de la comunidad en la toma de decisiones
y promoviendo una visión compartida de metas y objetivos, ofrecen oportunidades para que
el personal mejore su capital profesional existen evidencias que apuntan hacia una
transformación de las estructuras organizativas jerárquicas, a unas más flexibles como vía
para instaurar una cultura de colaboración y aprendizaje profesional compartido.
Asimismo, La mejora educativa es el factor más resaltante y el objetivo principal de los
estudios relacionados al liderazgo distribuido. Se evidencia como los establecimientos con
modalidades distribuidas de liderazgo, dan paso a cambios a nivel interno, que repercuten en
la calidad de las organizaciones educativas que se vincula con organizaciones educativas más
descentralizadas, como las comunidades profesionales de aprendizaje. El liderazgo
distribuido se caracteriza por que el líder crea rutinas que ayudan a transformar la cultura del
centro, contribuyendo a la mejorar la satisfacción laboral docente y del desempeño
académico en los estudiantes. La falta de apoyo influye negativamente en el compromiso
organizacional de los docentes. los equipos con liderazgo distribuido bien definidos son
propensos a tener mayor eficacia colectiva, lo que se traduce en un trabajo de equipo y
compromiso de los docentes que apoyan positivamente los resultados de aprendizaje.
Finalmente, la construcción del liderazgo distribuido no se improvisa. Es lenta. El Directivo
debe tener confianza en los demás, y los demás en el Directivo. Valores tales como el respeto
mutuo, el compromiso, esfuerzo, la solidaridad, confianza, comunicación abierta y fluida,
son las bases de este tipo de liderazgo. Para que el liderazgo distribuido se construya y re-
construya diariamente, es imprescindible que tanto el Directivo como los líderes que lo
acompañan, tengan mentes abiertas para comprender las demandas actuales que hace la
sociedad a la escuela, desarrollen habilidades para coordinar, liderar, generar alianzas
internas y externas a la institución. Es necesario seguir involucrando a múltiples personas,
lograr un análisis de los problemas que aquejan a las escuelas de una forma horizontal,
simétrica y con una visión estratégica.
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