Entre los años 1880 y 1895, Ecuador se transforma en el mayor exportador de cacao. Esto
fue a causa del aumento de las relaciones entre grupos de terratenientes y comerciantes
guayaquileño, lo cual permitió incrementar la comercialización del producto. Estas
relaciones constituyeron el surgimiento de una burguesía intermedia asentadas en nuevas
relaciones de producción, estimuladas por reformas ideológicas que trazaron liberales de esta
época (Abad, Acuña, & Naranjo, 2019).
Sin embargo, a pesar de lo anterior, el sistema productivo del cacao no logró un crecimiento
considerable durante esa época, debido al poco impulso en la utilización de tecnologías para
producir, y que esto a su vez posibilitara el desarrollo a otros sectores por participar en la
agregación de valor. Existía, además, necesidad de extender la productividad de la fuerza
laboral como elemento indispensable para la producción, pero este atributo no fue una
característica de la economía ecuatoriana de la época (Abad, Acuña, & Naranjo, 2019).
Durante el siglo XIX, el cacao se arraigó como el producto de exportación principal y la
economía del país se erigió a su alrededor. Por otra parte, la balanza comercial, entre los años
1891 y 1920, registró un déficit solamente en el año 1897. Luego de pasadas las dos Guerras
Mundiales y sus consecuencias negativas para la economía mundial, en la década de 1950
surge el banano como el producto de exportación principal para Ecuador (Abad, Acuña, &
Naranjo, 2019).
Es durante el transcurso de la segunda mitad del siglo XIX cuando dieron lugar varios auges
en la producción del cacao. Sin embargo, la década de 1890 contempló el aumento más
importante en la producción de cacao, iniciando el boom cacaotero de modo formal. De esta
forma, los quintales producidos pasaron a concebirse de 372.433 a 578.626, entre 1890 y
1899, representando un incremento anual promedio de 12,3% en este periodo. En la década
siguiente, la producción, aun cuando disminuyó su crecimiento, logró alcanzar una tasa
promedio de 4,9%. La balanza comercial, dado el caso, se benefició de este hecho,
registrando solo un déficit en el año 1897 (Abad, Acuña, & Naranjo, 2019).
Siendo así, durante el periodo 1891- 1920 hubo un saldo positivo en cuanto a la posición del
comercio del Ecuador. Aparecieron entonces nuevas fábricas de chocolate,
fundamentalmente en el mercado estadounidense, elevándose las importaciones de cacao por
parte de esta nación, a lo cual se sumó Europa. Así, fueron apareciendo nuevos productos
como la barra Hersheys y el chocolate con leche, elevándose la demanda del cacao
ecuatoriano (Vela, 2016).
El precio del cacao, por otra parte, diferente a lo sucedido con su producción, no alcanzó un
crecimiento acelerado durante el periodo de apogeo. Las cifras de referencia del precio
promedio anual del cacao de Guayaquil, en Filadelfia, por ejemplo, se comprimió cerca de
18% entre 1885 y 1897. En 1898 y 1921, en Londres. Mientras tanto, el precio del cacao
guayaquileño se constriñó en cerca de 30%. Por esta razón, a pesar de que en varios años el
precio obtuvo importantes aumentos, la tendencia fue a disminuir, lo cual contrasta con el
desarrollo sostenido en la producción, como se menciona antes en el texto (Chávez, Carbo,
Lombeida, & Cobos, 2019).
La oferta de exportación ecuatoriana se diversifica en la época en que se manifestó su peso
dentro del total de las exportaciones. El cacao, como promedio, simbolizó el 70,3% del total
de exportaciones del país, cifra que fue reduciéndose con el tiempo, aunque sin fuertes